El clima de esta zona es único. El interior de Barberá de la Conca, donde están situadas nuestras viñas, se beneficia por una parte de la suave brisa que le llega del Mediterráneo. Por otra parte, al estar rodeada de montañas y atravesada por el río Francolí, durante el invierno recibe una cierta severidad continental.

Esta situación particular produce inviernos fríos, veranos calurosos, drásticas variaciones térmicas entre el día y la noche y precipitaciones equilibradas, además de un sol constante. Todo ello en conjunción provoca una maduración lenta de la vid, con ciclos más largos que favorecen la producción de una uva autóctona llena de fuerza y de matices.